
Veo esta foto, y pienso que más perfección es imposible. Hay miles de fotos,millones, pero la que realmente se tiene en la mente es la que una misma hace. Puedo ver mil atardeceres en fotos, pero ninguno es tan especial como el que yo misma fotografío.
Atardecer, cuando esa gran estrella que nos da luz y calor, va escondiéndose como el que esconde un tesoro para él mismo.
Cuando se cruzan tantas tonalidades de colores, sin pedirle permiso uno a otro si puede estar cerca de él, sin tener que poner una palabra a la hora de fundirse uno con otro, ya que no tendría sentido ni perfección al conjuntarse entre ellos...como la misma vida.
El naranja, mezcla del enérgico rojo con la felicidad del amarillo, color de la caída de la hoja, representa felicidad y entusiasmo.
El azul, color que representa la confianza, lealtad, la verdad y el cielo eterno, agua y cielo, y siendo uno de los colores fríos, se asocia a la tranquilidad y sosiego.
El blanco, color que se asocia a la luz, bondad, pureza y perfección, dando seguridad y positivismo.
Púrpura, color misterioso que se entrelaza en el horizonte, produciendo sentimientos nostálgicos, tristes y románticos.
Con todos esos colores y significados, plasmados en un segundo, en una fotografía, hago una comparación con mi vida, con la vida que nos toca a cada uno.
Hay momentos en los que eres tan feliz como el amarillo del sol, tan positiva a veces como el blanco de las nubes; tan púrpura...sintiendo la nostalgia tan grande que te atraviesa el alma, tan triste que no hay lágrimas que creas que puedas dar, y que te das cuenta que mientras vivas, siempre habrá lágrimas; tan romántica, que por mucho que las experiencias vividas te susurren al oído que eso no existe, sigues creyendo que sí.
La vida que nos toca es como un atardecer, un conjunto de cosas que se entrelazan entre ellas, se funden unas con otras, haciendo un camino del cual a veces queremos retirarnos.
Un camino donde a veces andamos como Dorothy con sus zapatos rojos (serían de cristales swarovski??) en un mundo de fantasía, otras nos caemos de boca y nos levantamos, o de rodillas...como cuando somos pequeños y siempre se tienen las rodillas llenas de heridas y moretones; a veces vamos en ese camino y nos llevamos unos sustos, que creemos que ya se acabó el camino, que no quedan piernas para poder andar, pero no, como en la ciencia ficción, al tiempo dentro de la nube del susto, aparecen dos nuevas piernas, que no las quieres, pero empiezan a andar solas, y no tienes mas remedio que caminar con ellas de nuevo en ese camino, esperando que pase el tiempo aceptando tu mente que no tienes mas remedio que caminar de nuevo; a veces ese camino se hace más ancho, entrando más luz del sol, dejándote mirar todo lo que tienes alrededor, y es cuando sale una sonrisa ....de mi cara.
Al final del camino, sé quién me espera, con el abrazo más grande del mundo, y con el querer más grande que he podido tener por alguien, tan grande que no se puede explicar, pero me paro en el camino, con la luz del sol, con los colores del atardecer a mi alrededor, y le digo en voz alta: "espérame, eh??, me vas a esperar??"......"claro que te voy a esperar, pero queda mucho todavía, no tengas prisa, que no me iré"...le vuelvo a decir "vale, pero no lo olvides, que me tienes que ir a buscar tu!!!"....y el camino se vuelve a estrechar, pero esta vez, los laterales del camino no son tan fríos...hay verdes, hay mezclas, como trozos de negativos de una película de 8mm...cada trocito de una manera...mezclas como los colores del atardecer, blancos, naranjas, púrpuras y amarillos.....y por todo ese camino, y todo lo que le rodea...tengo que pasar.
Pero esta vez, con una sonrisa en mi cara.
DEDICADO A MI HERMANO DAVID PINEDA ARENAS
Precioso y muy emotivo.
ResponderEliminarUn beso y una sonrisa :)